05.13.07
M i e d o A l ” C l i c k “
Hace ya un tiempo que practico la fotografía (dentro de mis modestas posibilidades y capacidades), he pasado por varias etapas, arquitectura, paisajes con color al máximo, retoque posterior que hace irreconocible el tono de la original…
De todo esto se aprende, te quedas con lo mejor, deshechas el resto.
En este proceso se crean y absorben todo tipo de manías y tendencias, cosa característica de ser “autodidacta” (nadie lo es en el sentido estricto de la palabra, en casi nada) y de no poseer una técnica pulida que evite el filtrado de patrones de comportamiento parasitarios.
Uno de estos hace honor al título, y actualmente espero estar en fase de superarlo (iluso de mi).
Se trata de la propensión a limitarse en el disparo… cosa totalmente absurda cuando se trabaja en una plataforma digital y el numero de disparos posibles oscila entre una media de 200 a 500 en la mayoría de los casos y sin trabajar con RAW. Pero es una sensación extraña e incómoda, de desvirtuar el arte, el ir disparando sin apenas pensar y de forma tan seguida.
Todo depende de lo que se busque en la fotografía. Éste es un campo increíblemente basto, y en este caso, solo se motiva el aumento de posibilidades de captar el momento exacto, la exposición justa, el movimiento preciso. Sobretodo en fotografía de calle, donde el instante lo es todo.
Es sencillo superarlo cuando te planteas que hacer una posterior selección entre cientos de fotos equivale a tirarte 5 minutos con el ojo pegado al objetivo dudando si pulsar disparador, es “sencillo”.
Este es un pequeño ejemplo de selección. De una sola memoria, fotos que nunca se habría planteado uno tirar, pero que esgrimiendo la máxima del “y que más da?” terminan en este espacio.
animumbra



}QuasaR{ escribió,
Mayo 14, 2007 a 9:42 pm
A mi me pasa algo parecido, pero es curioso, porque depende de la situación me ocurre a la inversa. Me explico.
Cuando uso la cámara para fotografíar acontecimientos, amigos, vivencias… quiero fotografiar y fotografiar más. Me da la sensación de que cada momento ha de ser inmortalizado, hasta el punto de que a veces me gustaría tener una microcámara en la frente
Se podría decir que tengo “miedo al no click”.
Sin embargo, cuando estoy en plan “foto artística” (sea lo que sea lo que quiera decir eso), cuando me centro en la belleza de una flor, por ejemplo, me pasa lo mismo que a ti. Cuando he hecho un par de fotos, pienso que ya no se puede mejorar. Es como si tener dos o tres fotos casi perfectas fuera un sacrilegio, solo puede haber una XD es LA foto.
Quizá sea por que cada obra de arte es única y no pueden haber dos, o porque estamos acostumbrados a que lo bueno escasea… no se, pero en cualquier caso es algo inconsciente.
Interesante tema.
animumbra escribió,
Mayo 23, 2007 a 7:14 pm
En situaciones sociales, es casi comprensible ese miedo. A mi me gusta disfrutar de estos momentos como uno más y no como fotógrafo, de todos modos, piensa que si “filtras” más las fotos que tiras en esos momentos, podrás quizá conseguir escenas más clave :p
Respecto a lo otro, mi concepción (errónea, ahora, bajo mi punto de vista) es que una foto buena no tiene que surgir de un disparo masivo (se supone que cuanto más tires, mas posibilidades, pero resulta que no ^^).